Frostlands of Krönd Frostlands of Krönd

La ascensión

En el año 212 AF, moría asesinado el Pontífice Supremo de la Iglesia Cirleana, Onérimo I.

A pesar de la oposición de muchas personalidades, el Supremo Redentor de Cirlea, Vidal de Aguilar fue elegido, mediante escrutinio secreto, como el nuevo Sumo Pontífice de Rayviel.
De Aguilar había sido el fundador de una rama radical dentro de la Iglesia Cirleana, el Redencionismo, cuya doctrina proclamaba una interpretación de la palabra de Rayviel mucho más extrema y estricta, la "verdadera religión", y el castigo sin piedad a los malhechores.
Vidal de Aguilar creó a continuación el organismo conocido como La Redención, y el cuerpo de Redentores de Rayviel, jueces y ejecutores dedicados a extirpar la herejía religiosa, proclamándose como primer Supremo Redentor, máxima autoridad oficial de la Redención Cirleana.

En el 212 AF, Castria vivía una época de agitación y conflicto, y numerosos cultos y organizaciones herejes habían surgido en su seno, siendo el asesinato del Pontífice Supremo, Onérimo I, el más vil de sus actos.
Muchos vieron pues a Vidal de Aguilar como la figura ideal para sucederle en el cargo, pues un Pontífice autoritario era deseado por muchos para acabar con el caos en el que estaba sumida toda Cirlea. En el año 211 AF de Aguilar fue proclamado Pontífice y Supremo Redentor de Cirlea.

En su extremo fanatismo, una de las primeras medidas que tomó el nuevo Pontífice fue la de nombrar al Supremo Redentor custodio del Libro del Apocalipsis, pues él veía en el libro de los siete sellos el arma última y definitiva para acabar con toda la herejía de Saga.
Con el paso de los años el radicalismo del Pontífice fue aumentando, pareciéndose ya más a la locura que a una severidad extrema. Las acciones de la Redención se multiplicaron, ejecutando a miles de personas de forma indiscriminada y por acusaciones infundadas, sembrando la desconfianza y el miedo en el pueblo hacia la Iglesia de Rayviel.

Tras muchas presiones de altos estratos de la clase social, política, religiosa y militar, el Rey de Castria, en una acción sin precedentes, entró por la fuerza con su guardia de élite, los Leones de Castria, en la Casa de Rayviel.
Cuando el Rey alcanzó finalmente el Salón Pontifical, para sorpresa de todos, de Aguilar no opuso resistencia alguna, se levantó lentamente de su gran silla y abandonó la estancia con una risa inhumana, de locura, que heló la sangre de todos los presentes.

Nunca más fue de Aguilar visto en Cirlea...

La caída

Tras ser expulsado de Cirlea, de Aguilar huyó hacia las Tierras Brunas, y acabó ocultándose en algún lugar en las Tierras Heladas de Krönd, desde donde podría llevar a cabo su obra final, erradicar para siempre la herejía y el pecado de la faz de Saga,  pues se había llevado con él el Libro del Apocalipsis y la rabia y locura controlaba ya totalmente su frágil mente.

En la oscuridad, bajo los hielos eternos de Krönd se dispuso a abrir uno a uno los siete sellos del Libro para liberar  a los Jinetes del Apocalipsis y crear así un ejército de pesadilla digno de su  locura, rabia y soberbia.

Con la apertura del primer sello el primer jinete fue liberado:  Pestilencia, el corruptor de la carne, montado en un caballo monstruoso de color verde pálido.

Al abrir el segundo sello, surgió un gran caballo rojo envuelto en llamas, montado por un jinete que blandía una gran espada: Guerra, dispuesto a erradicar todo signo de paz en la tierra.

Con el tercer sello, una criatura negra y monstruosa surgió de la oscuridad, y otro jinete montaba sobre ella. Llevaba una balanza en cada mano, una de ellas llena de pedazos de cadáveres, la otra repleta de cráneos.   Tormento,  la tortura y el dolor eternos.

Al abrir el cuarto sello, surgió un gran caballo blanco, y una siniestra figura encapuchada que blandía una gran guadaña lo montaba: Muerte, carcelero de los caídos contra la causa de Rayviel, que volverán para vengar su sangre en los que moran en la tierra.

Con el quinto sello, Diego Vidal de Aguilar tomó la Corona de la Revelación, que le proporcionaba un poder parejo al de los dioses y la autoridad absoluta sobre las criaturas liberadas por los Sellos y sus huestes, y se hizo llamar Cael, Señor del Apocalipsis, pues se consideraba ahora uno más de entre los Álor.

Cael no abrió el sexto y el séptimo sello, pues conocía ahora que estos  deberán ser solamente abiertos cuando las huestes del Apocalipsis, listas para ser unidas y lideradas por los cuatro jinetes: Guerra, Muerte, Tormento y Pestilencia, marchen conjuntamente  para librar la batalla final que marcará el fin de Saga.

Las Huestes

Las Huestes del Apocalipsis
El ejército de Cael, las Huestes del Apocalipsis, está organizado en una rígida estructura jerárquica.
En la parte más alta de la jerarquía se encuentra Cael, como autoridad suprema.
Justo por debajo de Cael en la jerarquía se encuentran sus cuatro generales, los cuatro Jinetes del Apocalipsis.

  • Pestilencia, el corruptor de la carne
  • Guerra, el quebrador de la paz
  • Tormento, el portador del dolor
  • Muerte, el carcelero de los caídos

Cada Jinete del Apocalipsis comanda una horda compuesta por una miríada de guerreros y criaturas creadas a su imagen y semejanza.

Los Señores del Apocalipsis son los siguientes en la jerarquía militar: seres extremadamente poderosos (algunos son Avatares de la Guerra) que lideran hordas de guerreros monstruosos, los Guerreros del Apocalipsis, creados y moldeados a imagen y semejanza de su Señor. Estos guerreros forman los cuerpos de élite de estas huestes.

Además, muchas de las tribus bárbaras de las Tierras Heladas de Krönd adoran y veneran a estas entidades, y a menudo pueden  unirse a una horda del Apocalipsis, simplemente para sacar botín de saqueos y matanzas, o para fines más oscuros.

Arte conceptual